Aquí estamos...

Para compartir, para poder expresarnos en medio del silencio...
Para poder iluminar la noche más oscura...
Para que la canción de libertad siga siendo entonada...
Para que bien apretados unos contra otros dejemos siempre un espacio para los demás...
Porque aquí todos cabemos, sé bienvenido...
Porque también hay fuego para ti, hay lumbre para todos...
Porque aquí incluso el frío se comparte, se calienta, se abraza y se vuelve ternura...
Porque aquí se puede simplemente ser tú mismo y a nadie importa nada sino en tratar que quepas...
Sé bienvenido... ahora.
Sé bienvenido siempre...

Se trata de que elijas

Cómo te habrás podido dar cuenta, se oyen demasiadas músicas. Para evitarlo, detén una de las dos: o el reproductor de música con algunas canciones que me gustan y que espero que te gusten. O detén la radio "Super Q" que también me gusta. ¿Qué raro no?

Sevilla Homenaje

La guagua

Cuba

jueves, 21 de febrero de 2008

Esperar


¿Qué espero? De mí, de la vida, del mundo, de los demás…
Espero ver cumplidos mis sueños, si los tengo,
o es espero simplemente ser feliz: “sentirme” feliz.

Se espera… ¿se espera ser lo que se es, o lo que se espera ser?

Esto depende de la visión que tenemos del ser humano, la que tenemos de nosotros mismos: la que tengo de mí mismo. La pregunta fundamental sería: ¿Quién soy? Y es que lo que se espera siempre “compagina” con la visión (consciente o inconsciente) que tenemos de nosotros, del mundo, de la vida, de los demás. La visión nos hace llevar o querer llevar a la realidad a ser o que llegue a ser lo que esperamos (lo que debe ser según la visión).

Pero esta visión es vivencia, no sólo conocimiento teórico, es experiencia de vida, de la vida, de la única vida. Por ende la pregunta base para profundizar en esta cuestión puede ser: ¿cómo he vivido? Y desglosada: ¿cómo he vivido mi vida? (lejos esto de categorías morales), ¿cómo me han enseñado a vivirla?, ¿cómo he aprendido a vivirla? (en mi cultura, mi sociedad, mis espacios, mi familia, mis amigos, mis conocidos). Y desde ahí se responde automáticamente: ¿cómo espero vivir?

Una respuesta prodría ser: continuar con lo “bueno” y dejar lo “malo”. En otras palabras: continuar con lo que me hace bien, con lo que me gusta, me agrada, me da alegría, lo que me hace sentir bien y dejar lo que me hace mal, lo que no me gusta, no me agrada, no me da alegría, no me hace sentir bien…

Un día, paseando con una amiga en Madrid, en las inmediaciones del Planetario (el paseo fue porque llegamos tarde a la función), hablábamos de si todo era o no bueno, es decir, si existían cosas malas. Y ella me respondió: - No, Octavio, hay cosas buenas y hay cosas malas.

Siempre he dicho que la “mejoría” es subjetiva (claro que siempre es comparativa), o sea, que lo que cambie a mejor o a peor depende del sujeto, pero no puede verse como un sujeto individual únicamente, sino también como un sujeto colectivo, como es el caso de las culturas. En otras palabras la mejoría es una subjetividad con componentes culturales (sociales).

Pero para qué todo esto de la mejoría y demás. Es que una situación mala puede mejorar y una situación buena puede empeorar. Algo malo puede mejorar tanto que se transforme en bueno o viceversa. De este punto puede sacarse un dato importante: la situación.

La situación, los hechos, las acciones, etc., en otras palabras lo objetivo, siempre nos suscitará una interpretación. De ahí se da entonces la percepción de lo “bueno” y lo “malo”, de que una situación mejore o empeore.

Otro elemento importante es lo que entendemos por paz, ya que el experimentar este sentimiento es indispensable para sentirse feliz. Esta última puede identificarse con encontrar lo bueno (o lo bello) y no necesariamente lo bueno se identifica con el sentimiento. Pero como ya hemos visto que lo “bueno” (como contingencia) es subjetivo, es decir que depende de la interpretación que haga el sujeto sobre lo objetivo (que será siempre desde su cultura y vivencia personal), lo importante será la actitud que se tome frente a estas situaciones que nos pueden quitar la paz, al considerarlas malas.

Y es que muchas veces (lo digo por mí), se tiende a huir, evadir y no enfrentar la realidad que se nos presenta e incluso a refugiarse en otras cosas que sí nos producen satisfacción, alegría y felicidad (del índole que sean), ya que las cosas que producen alegría son aquellas conformes a mi ser, pero el ser social, culturalmente condicionado.

Aquí entonces volvemos a la pregunta inicial: ¿qué espero?
Espero que sea posible lo que espero o “debería” esperar (socialmente condicionado).
Espero lo que “hoy” no es (pues lo espero, y no lo soy o no lo tengo).
Pero, ¿qué es lo que es hoy, la interpretación de lo objetivo?
¿Qué valor tiene eso que es hoy y que espero que sea mejor mañana?

¿No sería esta cuestión un problema más de valoración que de hechos, un problema de subjetividades?

No excluyo que en realidad existan hechos malos, pero quizás hay menos hechos malos de los que pensamos, quizás la felicidad dependa un poco más de cómo veamos las cosas, de cómo nos veamos a nosotros mismos, de cómo experimentemos la realidad, de aumentar nuestra capacidad de valorar lo que “hoy” se tiene, de abrirse más a la conformidad con nuestra vida, única e irrepetible, distinta y diferente de cualquier otra en cuanto tiempo, espacio y materialidades existan.

Será más un problema de infravaloración personal o de magnificación de aquello me puede estar quitando la paz, sin darme cuenta que es pasajero o menos significativo de lo que parece, de que aquello que no deseo o de lo que huyo no es tan fatal como parece, o que estoy tan apegado a unos sueños y no me doy cuenta de lo maravilloso que la vida me presenta “hoy”. En conclusión: puede ser que seamos felices con lo que ya somos y lo que ya tenemos, en cada tiempo, espacio y situación. Pero la esperanza siempre estará abierta y siempre tendremos una nueva oportunidad de recomenzar y de encontrar esa felicidad que tanto anhelamos.

2 comentarios:

Rafael Frias dijo...

oye mi hermano tu blog, esta muy bueno, felicidades!!!

Luis Ml. Durán Cornelio dijo...

Muy bonito tu Blog Octa.

Bueno aquí te envío el link de mi blog, espero tu visita por allá.

Un abrazo.