Aquí estamos...

Para compartir, para poder expresarnos en medio del silencio...
Para poder iluminar la noche más oscura...
Para que la canción de libertad siga siendo entonada...
Para que bien apretados unos contra otros dejemos siempre un espacio para los demás...
Porque aquí todos cabemos, sé bienvenido...
Porque también hay fuego para ti, hay lumbre para todos...
Porque aquí incluso el frío se comparte, se calienta, se abraza y se vuelve ternura...
Porque aquí se puede simplemente ser tú mismo y a nadie importa nada sino en tratar que quepas...
Sé bienvenido... ahora.
Sé bienvenido siempre...

Se trata de que elijas

Cómo te habrás podido dar cuenta, se oyen demasiadas músicas. Para evitarlo, detén una de las dos: o el reproductor de música con algunas canciones que me gustan y que espero que te gusten. O detén la radio "Super Q" que también me gusta. ¿Qué raro no?

Sevilla Homenaje

La guagua

Cuba

sábado, 26 de abril de 2008

Tal Vez


Tal vez porque estamos demasiado inmersos en lo cotidiano o porque a lo mejor la extraordinario se ha vuelto en exceso ordinario, somos incapaces de descubrir el “paso” de aquello otro, sin nombre preestablecido, sin rutinas amargas y asfixiantes que sale a nuestro encuentro, así de pronto, para trastocar lo pequeño, lo mediano, lo de siempre, en un momento único, rico de sentido y lleno de vida. No hemos vuelto refractarios a lo inusual. Hemos endurecido el corazón.

La pascua, es precisamente eso, lo extraordinario que entra de golpe en la cotidianidad de la vida, en el andar por casa, sin perder su eterna novedad, su capacidad de asombrar siempre, de desbordar nuestras expectativas en cada momento. Sin dejar nunca de ser extraordinaria. Es Pascua cuando hago de la vida del hogar, de mi entorno de trabajo, de mi comunidad vecinal, momentos privilegiados, que permitan descubrir el eterno milagro de la vida. Resurrección es el hoy de la fe, es posibilidad siempre cierta de poder cambiar lo cotidiano en novedad, de poder cambiar el odio en amor, las rencillas eternas en eternas posibilidades de búsqueda del otro, de comprensión del otro, de acogida del otro. Resurrección es el milagro de la Madre y del Padre, es la alegría constante del amigo, es la riqueza insondable de los atardeceres de cada día, de los amaneceres de cada día.

No hay que esperar a un futuro incierto cuando somos portadores de esa gracia única que transforma “las peñas en desiertos”, “lo escabroso en llano”, la muerte en vida. ¡Resucitemos!

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