Aquí estamos...

Para compartir, para poder expresarnos en medio del silencio...
Para poder iluminar la noche más oscura...
Para que la canción de libertad siga siendo entonada...
Para que bien apretados unos contra otros dejemos siempre un espacio para los demás...
Porque aquí todos cabemos, sé bienvenido...
Porque también hay fuego para ti, hay lumbre para todos...
Porque aquí incluso el frío se comparte, se calienta, se abraza y se vuelve ternura...
Porque aquí se puede simplemente ser tú mismo y a nadie importa nada sino en tratar que quepas...
Sé bienvenido... ahora.
Sé bienvenido siempre...

Se trata de que elijas

Cómo te habrás podido dar cuenta, se oyen demasiadas músicas. Para evitarlo, detén una de las dos: o el reproductor de música con algunas canciones que me gustan y que espero que te gusten. O detén la radio "Super Q" que también me gusta. ¿Qué raro no?

Sevilla Homenaje

La guagua

Cuba

miércoles, 22 de octubre de 2008

¿Eucaristía en Crisis?

Estoy harto de la crisis y no pienso volvernonfacile2mr a hablar del tema, lo juro. Todo está en crisis, lo económico, lo político, lo social, lo religioso, ¿lo humano? ¿Es nueva esta crisis o sencillamente porque se desestabiliza lo que más nos importa, creemos que el mundo con toda su armazón de relaciones se viene abajo? Pues ya puestos, ¿qué es lo que afecta nuestras eucaristías que cada vez son menos eucaristías y dicen menos a los hombres de hoy? En mi opinión lo que está en crisis no es la eucaristía, que es en definitiva capacidad siempre actual de dar gracias y entrar en comunión, lo que verdaderamente está en crisis es nuestra capacidad para comunicar con lo gratuito, con lo que no entra en el plano de la compra venta, con lo que se nos da sin tener que entrar en una lista interminable de créditos y débitos. En la eucaristía se nos regala el don más preciado de la humanidad, se nos da la humanidad misma, hecha carne en la persona de Jesús, y esto ciertamente no tiene precio. ¿Será por eso que no es importante? Vivir en actitud eucarística perenne es ser capaces de convertir nuestra vida en ofrenda oblativa para todo el que nos rodea. Pero esto, ciertamente, no parece ser ya un valor para los sistemas bancarios de hoy capaces de quitarnos el sueño. Yo sin embargo apuesto por lo otro, apuesto por la gracia, apuesto por Jesús.

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