Aquí estamos...

Para compartir, para poder expresarnos en medio del silencio...
Para poder iluminar la noche más oscura...
Para que la canción de libertad siga siendo entonada...
Para que bien apretados unos contra otros dejemos siempre un espacio para los demás...
Porque aquí todos cabemos, sé bienvenido...
Porque también hay fuego para ti, hay lumbre para todos...
Porque aquí incluso el frío se comparte, se calienta, se abraza y se vuelve ternura...
Porque aquí se puede simplemente ser tú mismo y a nadie importa nada sino en tratar que quepas...
Sé bienvenido... ahora.
Sé bienvenido siempre...

Se trata de que elijas

Cómo te habrás podido dar cuenta, se oyen demasiadas músicas. Para evitarlo, detén una de las dos: o el reproductor de música con algunas canciones que me gustan y que espero que te gusten. O detén la radio "Super Q" que también me gusta. ¿Qué raro no?

Sevilla Homenaje

La guagua

Cuba

sábado, 15 de noviembre de 2008

Cuando se apaga el Nintendo.

2634951164_f4c16700f3_oCuando las pantallas digitales, todos los plasmas del mundo, las consolas y el internet, los videojuegos y los mp3, mp4, y todos los mp del mundo se apagan, cuando la vida virtual, que no falsa, cede su lugar a la vida real, la que no controlamos fácilmente por medio de Joystick y botones , a la que no podemos ponerles un Nick que nos defina, sin rompernos antes, muchas veces, los sesos y el alma en el intento, resulta que nos sentimos solos, anhelantes, insatisfechos. Porque la vida real requiere plataformas reales para ser vivida, requiere otro tipo de programación, no descubierta aún, para poder controlarla y encausarla. Resulta luego que efectivamente la vida real es mejor, pero nos da miedo la posibilidad constante de encontrarnos con los “imprevistos” de esa vida nuestra, que salta las reglas de todos los juegos y de todos los software, y viene a trastocar lo que pensábamos para siempre controlado. Entonces se nos abre el infinito y descubrimos que somos novedad constante y que podemos vivir nuestra propia historia, renovable siempre, mucho más apasionante que todas esas que a través de las pantallas nos ponen los nervios de puntas. Los verdaderos héroes de nuestra vida somos nosotros mismos, y nuestra verdadera fuerza nos ha sido dada por alguien para quien no somos el fruto de una combinación de datos, sino que somos sueño en sus manos, somos proyecto de sus desvelos. Y de eso, las máquinas no saben.

Léster Rafael Zayas Díaz.

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